Las ondas, cuya moderna maquinaria acabamos de incorporar a nuestra clínica, mejoran el metabolismo, aumentan la circulación sanguínea y regeneran y curan el tejido dañado. A este efecto se le conoce como neovascularización. Sirven para eliminar el dolor crónico y tratar diversos problemas como codo de tenista, tendinopatía calcificante, codo de golfista, puntos gatillo, pseudoatrosis (fracturas no consolidadas), síndrome del trocánter mayor (trocanderitis), tendinopatía rotuliana, periostitis tibial, fascitis plantas o tendinopatía aquílea.

También sirven como tratamiento contra la disfunción eréctil. Las ondas estimulan la generación de vasos sanguíneos en la zona, por lo que resultan ideales para pacientes con este problema. La Asociación Europea de Urología contempla este tratamiento, sin efectos adversos, como una opción terapéutica de primera línea que mejora las erecciones en el 80 por ciento de los casos.

Las ondas de choque suponen una terapia eficaz, segura y no invasiva. Consúltanos sin compromiso.