Durante la práctica profesional que llevamos a cabo en el Centro de Fisioterapia y Osteopatía Benalmádena, hemos observado la falta de información que tiene el paciente para el tratamiento doméstico de las lesiones que puedan presentar.

Desde el blog de nuestra página web, queremos ofrecer un servicio de consulta en el que puedan obtener valiosos consejos en el manejo de numerosas lesiones.

La aplicación de agentes físicos (frío, calor,terapias con agua…) o el tratamiento mediante sencillos vendajes domésticos es una forma de hacer Fisioterapia en casa; de manera que ya estaremos trabajando la lesión.

En esta entrada, vamos a explicar una sencilla manera de tratamiento doméstico en el caso de una rotura fibrilar.

La rotura fibrilar es la disolución de continuidad de una o varias fibras musculares. Dependiendo del tamaño y la cantidad de fibras afectadas dependerá el grado de la lesión.

 

rotura fibrilar“Rotura fibrilar en la porción larga del Bíceps Femoral”

En la visita al servicio de urgencias del hospital o del centro de salud, inmovilizarán el miembro con un vendaje y, si el músculo afectado es del miembro inferior, nos darán dos muletas.

Durante las primeras 48 horas se debe mantener reposo absoluto del miembro afectado, a poder ser en posición elevada y con aplicaciones de frío al menos, tres veces al día durante 15 minutos.

Después de las 48 primeras horas, se debe empezar a realizar contracciones isométricas del músculo lesionado. Ésto es, que el músculo se contraiga pero la articulación a la que afecta no se movilice. Por ejemplo, si se presenta una rotura fibirilar del bíceps braquial (el clásico músculo que se requiere en el brazo cuando queremos “sacar bola”), debemos realizar una contracción del músculo con el codo extendido sin que éste último se doble. La contracción no debe ser intensa ni dolorosa. Contraer ligeramente sin dolor.

Es en este momento, cuando la acción del Fisioterapeuta se hace indispensable; mediante la aplicación de electroterapia, que ayuda a la regeneración tisular (celular) del músculo, combinada con masoterapia destinada a relajar y mejorar la circulación en la zona.

No se debe abandonar el uso de ambas muletas hasta que el apoyo del pie afecto no es doloroso. La descarga con ambas muletas ha de ser progresiva. Así, dejaremos una muleta cuando el apoyo en el suelo del pie afecto no es doloroso, y liberaremos de la muleta al brazo del lado de la lesión.

 

Centro de Fisioterapia y Osteopatía de Benalmádena: especialistas en fisioterapia deportiva.