¿Cuándo hay que aplicar frío o calor en una lesión?

Hace unas semanas hablamos en nuestro blog de las lesiones más típicas del verano. Y es que estamos en una época del año proclive a torceduras de tobillo, contusiones e incluso roturas óseas. Pero, ¿sabemos cuándo aplicar frío o calor en una lesión?

Y es que durante el verano nuestros índices de actividad suelen dispararse con respecto a otras estaciones, debido al buen tiempo y a las vacaciones. Por ello, la aplicación de frío o calor sobre determinadas lesiones es de gran ayuda como complemento terapéutico y tiene la ventaja de que nos lo podemos aplicar nosotros mismos, ya sea como medida preventiva, antiinflamatoria, de alivio o, en el peor de los casos, como acción de primeros auxilios antes de acudir al respectivo servicio de Urgencias.

Y es que la sabiduría popular afirma que el hielo se suele emplear para el tratamiento de lesiones recientes, también conocidas como agudas, y el calor se aplica en molestias crónicas y dolores musculares pero lo importante, como en todo, son los detalles.

Entonces, ¿cuándo hay que aplicar frío o calor en una lesión?

Cuándo aplicar frío:

  • El frío nos aportará un efecto analgésico y por supuesto antiinflamatorio.
  • Ante una lesión que acaba de producirse o que se encuentra en una fase inflamatoria. Aproximadamente 48 o 72 horas máximo tras la lesión. Estas lesiones serían tales como patologías a nivel muscular, esguinces o luxaciones, fracturas y golpes y tendinopatías.
  • La aplicación será de entre 10-15 minutos cada 2 horas. El frío debemos evitarlo pasado este tiempo desde que se ha producido la lesión para no retrasar la reparación de los tejidos.
  • Existen muchos medios de aplicación de frío: las populares bolsas de hielo convencionales o químicas, cold packs, toallas húmedas refrigeradas, espráis de frío, geles y, por supuesto, baños de agua fría. Éstos últimos son perfectos para una aplicación más genérica de crioterapia especialmente si existen pequeños y numerosos microtraumatismos.

Cuándo aplicar calor:

  • La aplicación de calor favorece la dilatación de los vasos sanguíneos, lo que a su vez facilita la llegada de oxígeno y nutrientes a los músculos y articulaciones, evitando así el dolor y la presión.
  • Las lesiones donde más útil será el calor es en las lesiones crónicas como en contracturas, rigidez, lesiones por sobreesfuerzo (lumbalgia mecánica) o antes de entrenar.
  • Es muy importante no aplicar calor más allá de 20 minutos consecutivos.
  • El calor está prohibido en caso de estar en una fase inflamatoria, donde presumiblemente notaremos calor, inflamación y la zona enrojecida.

¿Es recomendable alternar frío y calor?

La combinación de frío y calor (técnica más conocida como contrastes) es muy útil tras una lesión en la que es necesaria una inmovilización, siempre que hayan transcurrido 48-72 horas. En cuanto a la aplicación, ésta será, por norma general,  de 3 minutos el frío, y tras ello, 1 minuto el calor.

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