La epicondilitis, conocida popularmente como codo de tenista, es una de las lesiones más frecuentes en consulta de fisioterapia. El dolor en la cara externa del codo, que aumenta con movimientos simples como coger un vaso o girar una llave, puede ser tan limitante que afecta tanto a la vida deportiva como a las actividades cotidianas más básicas. La diatermia, tanto en su modalidad capacitiva como resistiva, se ha consolidado como la técnica de electroterapia más eficaz para el tratamiento de esta patología, actuando directamente sobre los tres pilares del problema: dolor, inflamación y limitación funcional.
¿Qué beneficios ofrece la diatermia en el tratamiento de la epicondilitis?
La especial eficacia de la diatermia en epicondilitis se debe a que actúa de forma relevante sobre todos los mecanismos que sostienen la lesión y sus síntomas.
- Reducción del dolor intenso. El dolor en la epicondilitis se presenta en la eminencia ósea del húmero, aumenta a la presión sobre el tendón y al resistir el movimiento de extensión palmar o supinación. La diatermia tiene un potente efecto analgésico que actúa desde la primera sesión, permitiendo reducir o eliminar la necesidad de antiinflamatorios en muchos casos.
- Acción antiinflamatoria directa. Frente a la inflamación, las posibles microrroturas y el déficit de reparación del tendón, la diatermia actúa con especial eficacia. El aumento de temperatura local acelera el metabolismo, elimina los catabolitos y aumenta el riego sanguíneo, oxigenando y nutriendo la zona dañada.
- Regeneración del tejido tendinoso. El calor profundo generado por la diatermia resistiva mejora la viscoelasticidad del tendón, favorece la síntesis de colágeno y acelera el proceso de regeneración tisular. Con cada grado que asciende la temperatura, se eleva la tasa metabólica y con ella todos los procesos químicos que favorecen la recuperación.
- Relajación de la musculatura extensora y supinadora. Es un error común tratar con diatermia exclusivamente la zona del tendón. El hipertono de la musculatura extensora y supinadora debe ser corregido para conseguir una rehabilitación más rápida y evitar recidivas. Salvo impactos directos sobre el origen del tendón, la mayoría de epicondilitis tienen su origen en una sobrecarga de la musculatura afectada, ya sea por movimientos repetitivos o por esfuerzos breves de alta intensidad que superan la capacidad de adaptación del tendón.
- Drenaje de la zona inflamada. La mejora de la circulación favorece el drenaje de sustancias inflamatorias y el barrido de cininas, reduciendo la hinchazón y el dolor local.
- Recuperación de la movilidad. Al reducir el dolor y la contractura, el paciente recupera progresivamente la capacidad de realizar movimientos que antes resultaban imposibles, como la extensión de muñeca, el agarre o la supinación del antebrazo.
¿Cuánto tarda en hacer efecto la diatermia en epicondilitis?
La diatermia ofrece resultados desde la primera sesión en cuanto a reducción del dolor y mejora de la movilidad. Muchos pacientes experimentan un alivio significativo inmediatamente después del tratamiento, con una sensación de relajación en la musculatura del antebrazo y menor dolor a la palpación del epicóndilo.
Sin embargo, la recuperación completa de la lesión requiere constancia. En epicondilitis agudas, con tres a cinco sesiones distribuidas en una o dos semanas suele observarse una mejoría muy significativa. En epicondilitis crónicas, que llevan meses de evolución, el tratamiento puede extenderse entre ocho y doce sesiones para conseguir una regeneración completa del tendón y una estabilización de los síntomas.
La velocidad de recuperación depende de varios factores: el tiempo de evolución de la lesión, el grado de degeneración del tendón, si se eliminan las causas que la originaron (movimientos repetitivos, sobrecarga laboral o deportiva) y si el paciente sigue las recomendaciones de reposo relativo durante el proceso.
Tratamiento de la epicondilitis con diatermia
Una de las ventajas de la diatermia es que permite adaptarse perfectamente al estado de la patología y a su evolución.
El tratamiento siempre comprenderá dos territorios: la zona del epicóndilo, donde se concentra el dolor y la inflamación, y la musculatura extensora y supinadora del antebrazo, donde suele haber un hipertono importante que debe corregirse.
Se recomienda combinar la diatermia resistiva con kinesiterapia o terapia manual durante la aplicación.
El objetivo es conseguir mayor elasticidad del tendón al aumentar localmente la temperatura, provocar un barrido de las cininas y acelerar el proceso de regeneración.
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