¿Puedo ir al fisioterapeuta si estoy embarazada?

El embarazo es una etapa inolvidable para cualquier mujer. En ella suceden muchos cambios tanto emocionales como físicos, los cuales dan lugar a una gran cantidad de preguntas. Entre estas cuestiones está la relativa a saber si se puede acudir a un fisioterapeuta para aliviar los dolores o molestias provocados por el embarazo. Por otro lado, muchas de nuestras pacientes nos preguntan acerca de los diferentes tipos de tratamientos y de sus contraindicaciones. Por esta razón, en el post hablaremos de todo esto pero, sobre todo, daremos respuesta a la pregunta: ¿Puedo ir al fisioterapeuta si estoy embarazada?

La respuesta es sí

Si bien es verdad que determinados tratamientos están contraindicados (los veremos más adelante), existen muchos otros cuyos beneficios en las embarazadas están más que demostrados. De hecho, la fisioterapia en embarazadas está cada día más presente en nuestra sociedad, tanto en el embarazo como en el parto y post-parto.

Esto se debe fundamentalmente a que cualquier mujer embarazada experimenta múltiples cambios en su cuerpo… y en un periodo de tiempo relativamente corto: musculares, hormonales, respiratorios, cardiovasculares, digestivos, en la micción, etc y todos ellos pueden ser tratados y mitigados en mayor o menor medida por tu fisioterapeuta.

En cuanto a las técnicas que utilizamos en fisioterapia, es verdad que no existen apenas estudios científicos con embarazadas que demuestren el perjuicio que puedan tener sobre la mujer, pero sí se sabe que, por ejemplo, los estiramientos o el drenaje linfático no tienen ninguna contraindicación y sus beneficios son percibidos de manera casi inmediata por la embarazada.

Es decir, mediante los tratamientos manuales, conseguimos aliviar tensiones de manera totalmente inocua y, obviamente, sin que tampoco existan efectos secundarios para la paciente ni su bebé.

De igual forma, muchas mujeres muestran preocupación por las cremas que usamos los fisioterapeutas. Pero, en general, este tipo de cremas utilizadas sobre todo para dar masajes no llevan ningún medicamento, por lo que su perjuicio al bebé o al proceso de embarazo es nulo.

Por el contrario, existen otras técnicas como la punción seca, la osteopatía o el vendaje neuromuscular que sí pueden tener contraindicaciones relativas y su elección dependerá del criterio del fisioterapeuta… y de la propia mujer embarazada. De igual forma, algunos aparatos de electroterapia como la magnetoterapia y la onda corta están totalmente contraindicados. 

Las 3 principales patologías de las embarazadas que aborda la fisioterapia.

Generalmente, cuando una mujer se pregunta “¿puedo ir al fisioterapeuta si estoy embarazada?” suele ser porque esté padeciendo alguno de los tres dolores más comunes durante el embarzao: dolor de espalda, dolor pélvico e incontinencia urinaria.

1. Dolor de espalda

Aproximadamente, un tercio de las embarazadas tienen dolor de espalda, sobre todo en la parte baja o lumbar. La razón es el aumento de peso de las embarazadas, junto con el aumento de la laxitud ligamentaria (los ligamentos dan más de sí, ceden más de lo normal) y la disminución del tono muscular.

Todo ello conllevará un aumento de la curvatura lumbar y la posible aparición de dolor en la zona. Algunas mujeres tienen dolor incluso mucho tiempo después de dar a luz.

2. Dolor pélvico

El dolor pélvico es aquel que generalmente asociamos al dolor de caderas (referido como dolor en las ingles) y es padecido, aproximadamente, por una quinta parte de las embarazadas.

Al igual que sucede con el dolor de espalda, este dolor deriva del aumento de peso y la mayor distensión o laxitud de los ligamentos. Todo ello se traduce en una mayor movilidad de la pelvis de la mujer embarazada y, por consiguiente, mayores posibilidades de experimentar dolor.

En este punto el tratamiento por parte del fisioterapeuta vuelven se centrará en ejercicios de tipo terapéutico, terapia manual y la educación.

3. Incontinencia urinaria.

Las cifras hablan por sí solas: más del 40% de las embarazadas padecen episodios de incontinencia urinaria durante su primer embarazo. 

La incontinencia urinaria se conoce como la pérdida involuntaria de orina y este es uno de los problemas que disminuye más la calidad de vida de las embarazadas ya que, además, puede permanecer también tras el embarazo.

Existen varios tipos de incontinencia urinaria, pero la más prevalente durante el embarazo es la incontinencia urinaria de esfuerzo. Está se da cuando se produce un escape de orina ante esfuerzos que hacen que la presión intrabdominal e intrapélvica aumente. Por ejemplo, al toser o estornudar, al correr, al coger algún tipo de peso, etc.

En cuanto a su tratamiento, la fisioterapia el campo de la salud que más tiene que decir al respecto. La fisioterapia obstétrica se consolida como un tratamiento efectivo en la incontinencia urinaria de embarazo y posparto, el cual ayuda a recuperar la funcionalidad del suelo pélvico, aunque es cierto que son necesarios más estudios que demuestren sus efectos a largo plazo.Aunque en Benalterapia de momento no aplicamos este tipo de técnicas, los estudios científicos muestran que el entrenamiento de los músculos del suelo pélvico previene la incontinencia urinaria durante y después del embarazo.

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